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miércoles, 5 de noviembre de 2008

UN PASEO POR... NERJA.

Un mes en temporada baja permite conocer con comodidad un lugar famoso por su verano, aunque me atrevo a asegurar que lo he conocido en su mejor época: clima suave y agradable y mucha tranquilidad.

Vamos a dar un paseíto por Nerja.

Desde mi apartamento, en una zona de urbanización reciente se veía un segmento de mar, lo cual me aportaba tranquilidad.


A escasos metros se encuentra un parquecito dedicado a Verano azul (inevitable, no sé si por desgracia, referirse a la mítica y entrañable serie). Las calles están dedicadas a los personajes, y hay unos monolitos con el nombre de cada uno de los episodios.

Obviamente no puede faltar una foto en el barco de Chanquete, que aunque es una reproducción (el original era sólo una maqueta, creo), sirve de nostálgico recuerdo. En mi caso, tuve suerte de que los personajes estuvieran por allí canturreando.


Acercándonos al litoral, se van sucediendo una serie de calas, como esta que es la que más cerca tenía de casa.


Una vez metidos en el centro histórico nos acercamos a la Iglesia del Salvador, templo principal de la localidad y donde se encuentra la mayoría de imágenes de la Semana Santa nerjeña. Destaca especialmente la imagen de un nazareno de escuela granadina muy interesante.
Muy cerquita, desciende hasta una pequeña cala una cuestecilla que muestra un bonito paisaje marítimo.


Desandando lo andado nos adentramos en el lugar más conocido de Nerja, el Balcón de Europa, con unas espectaculares vistas. El nombre proviene de una visita que hizo el Rey Alfonso XIII, impresionado por el paisaje que desde allí se observaba.
Se encontraba allí el monarca casualmente y aproveché para echarme una fotillo con él.

Pocos minutos después pude captar una preciosa puesta de sol.


Adentrándonos de nuevo en el casco urbano, observamos dos de las principales vías céntricas, Pintada y Carabeo, en la que se entremezclan el tipismo y lo turístico.



Hay también numerosas calles que conservan quizá un aire más auténtico, con bonitos empedrados.


No abundan (o no los vi) los retablitos callejeros. Aquí está uno de la Virgen de las Angustias, Patrona de Nerja, incrustado en una fuente.


Por cierto, que en uno de mis primeros domingos, al llegar de Sevilla con la pena de haberme perdido las procesiones que allí había, me encuentro por fortuna con la procesión de la Virgen, previa a la inminente Feria.
La procesión constaba de un trono con San Miguel (el patrón) y otro con la Virgen de las Angustias, acompañada por la Banda Municipal.


Las famosísimas Cuevas de Nerja se encuentran a muy pocos kilómetros, junto a Maro, una pedanía. Para ello, se puede coger el autobús, que tarda pocos minutos en llegar y que se coge al final de esta calle San Miguel, sede de uno de los lugares de ocio que más he visitado en mis ratos de aburrimiento: el Mercadona.

Las cuevas son muy interesantes, aunque están algo descuidadas. Aquí una foto que me hicieron casi sin avisar, de ahí mi cara de gamba congelada.


De vuelta a Nerja se puede ver desde el autobús el Puente del Águila, un acueducto del S. XIX.


Otra pequeña excursión se puede hacer a la cala más grande que hay allí, la Playa de Burriana, donde estuve una tarde dando un tranquilo paseo a la puesta de sol.


El instituto donde trabajaba es una antigua fábrica azucarera y de Larios, lo que le confiere un pintoresco y atractivo aspecto.


Las vistas desde algunas de las aulas, sensacionales.



En su interior, mis niños de 1º y 2º de Bachillerato. Un saludo a todos ellos.


Allí estuve muy bien, y me traigo buenos recuerdos de mis niños y de muchos compañeros: Mariángeles, Juan, los Sergios, Reme, Inma, Isa, Rosa, Estrella, Carmen, Nicolás, etc, etc, etc.

Y ya está.

Bueno, os preguntaréis por qué no he tratado el tema gastronómico, y es que realmente casi no he podido catarlo, al salir a las 3 de trabajar y tener un presupuesto ajustadillo.
Prometo volver y solventar semejante despropósito por mi parte.
No obstante, sí que pude degustar los deliciosos boniatos en miel de caña de Frigiliana, de los cuales no guardo recuerdo documental debido al poquísimo tiempo que duraron en la despensa.

Hasta pronto... espero.

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